FRAGMENTO DE UNA CONVERSACIÓN CON MABE BETHONICO
M.B: Me gustaría saber, por qué escoge el museo como estructura para un trabajo que en gran parte trata sobre lo inmaterial? – (Conversación como escultura, comercialización de ideas, escultura del pensamiento, diseños textuales…)
J.C: Ante todo, es conveniente aclarar que las ideas también son objetos, básicamente esculturas mentales. Aunque la escultura mental trabaja con palabras, se basa en las propuestas convencionales de la escultura tradicional y en ese aspecto, necesita de un espacio idóneo de exhibición, documentación y conservación e investigación.
M.B: Cree usted que el museo es el único espacio que ejerce tales funciones?
J.C: Tal vez no sea el único, pero si puedo afirmar que todo espacio que cumpla esas funciones es en efecto un museo.
M.B.: Me interesa lo que dice sobre “El museo más grande del mundo” y como establece un límite para el más pequeño.
J.C: “El museo más grande del mundo” propone una actitud contemplativa de todos los objetos ya creados y es una invitación para que todos nos encarguemos de la conservación, documentación e investigación de ellos. De otro lado, “El museo más pequeño del mundo” es un señalamiento sobre espacios museales alternativos que cumplen funciones análogas, sin la necesidad de una arquitectura de ladrillo. Es una relación dialéctica entre ”lo mayúsculo y lo minúsculo”.
Los museos de ahora deben buscarse de las puertas del museo tradicional hacia fuera, en espacios alternos. La red (Internet) es un gran museo, no cree? Internet tiene hoy en día más visitas que cualquier espacio arquitectónico. Entendida como un lugar de observación, la red presenta similitudes al museo más pequeño del mundo.
"El museo más pequeño del mundo" sólo existe en papel. Si bien es cierto que las obras que componen al museo están igualmente en la red, no se puede decir que la red sea "El museo más pequeño del mundo". El museo cambia las obras, es verdad, pero salvo contadas excepciones, las obras no cambian al museo. Si tomamos la totalidad de las obras del Museo X y las llevamos al Museo Y, y viceversa; los museos siguen siendo los mismos aunque las obras se cambien, porque la idea de museo hace alusión a un espacio.
Lo que sí puede decirse, es que la red y el museo-catálogo, permiten problematizar alrededor de la idea de un espacio museal que no tenga dimensiones arquitectónicas, de la misma manera que plantean una reflexión sobre el espacio como principio habitable, y en ese aspecto las ideas son lugares sin espacio.
M.B: “El museo más pequeño del mundo” es un espacio vacío donde todo está por ser construido, o está habitado por ideas?
J.C: Es un espacio de ideas. En el momento en el que se construyan el museo se destruye, y cada vez que una de esas ideas se materialice, automáticamente deja de pertenecer al museo. Por eso no se trata de un proyecto, sino de un documento y un archivo.
M.B.: Pero los museos no almacenan ideas. Son conservadores en todos los sentidos, no guardan lo que no es material.
Los museos arquitectónicos deberían ser capaces de lidiar con las ideas de artistas no solamente con sus cosas materiales. Cree usted que los museos necesitan ser capaces de lidiar con las ideas de los artistas y no solamente con su producción material?
J.C: Un museo puede existir de muchas formas, siempre y cuando cumpla con las características primordiales. En realidad no creo que sea conveniente cuestionar al museo arquitectónico, puesto que no es una imposición, sólo es una sugerencia, que funciona para algunas obras, pero no para todas. El museo puede existir de muchas maneras, aparte del imaginario del cubo blanco. El museo de paredes blancas puede potenciar la obra, pero hay ideas que no tiene sentido llevar a un museo, porque se pueden malograr...
M.B: En su caso el museo más pequeño es una obra y un documento?
J.C: Sí, es una obra que se documenta a sí misma, y al mismo tiempo es archivo, como "Card file" de Robert Morris.
M.B.: En principio, me parece limitante la estructura museológica tradicional para organizar su obra.
J.C.: A mi también, por eso adopté un lugar en red. Un espacio multifuncional que documente la misma obra; de nada sirve exhibir si no se documenta. Un blog en red cuida, expone y documenta.
M.B: Y la estructura de un museo es la mejor forma de exhibir su obra?
J.C: No, el museo no es un lugar para exponer. La exposición no es lo importante. Lo importante es el conjunto: exposición, conservación, documentación e investigación (…) No creo que necesite la idea de un museo para las obras, porque las ideas sobre el museo son en sí obras.
M.B.: Considera que “El museo más pequeño del mundo” ... es una exposición o un museo?
J.C: Las dos cosas incluso más... puede ser hasta un libro, aunque no lo parezca.
M.B.: En un libro las capas de ficción son más nebulosas!! – Eso es interesante
J.C: Sí, su naturaleza cambia a pesar de su apariencia. “El museo más pequeño del mundo” es un objeto único con apariencia de libro que corresponde a un molde de un objeto, sobre el cual se hacen las reproducciones –que son los catálogos del museo. Aunque sean iguales en la forma, “El museo más pequeño del mundo” es una única obra con forma de libro, los demás son catálogos de las obras, que por acaso, tienen el mismo contenido.
El hecho de que su documentación parezca un libro sirve para enfatizar que a pesar de su apariencia es un museo; como "Fontaine" de Duchamp, que parece un orinal pero es una fuente. Y es que los objetos existen mediante su uso, por eso es que la parte visual es engañosa.
M.B.: ...Considera que es curador, artista, y editor de su museo?
J.C: Creo que un artista debe estar comprometido con todas estas funciones y estar pendiente de encontrar la mejor forma de ubicar su obra, porque finalmente es un compromiso con ella.
M.B. Hablamos de la red como un museo. Considera que los artistas de hoy necesitan adecuarse a esta forma, y aceptar que su trabajo será siempre una reproducción?
JC: No siempre una galería convencional es el medio adecuado para exponer determinado trabajo. La naturaleza de la obra está sujeta a su entorno y dependiendo de donde se ubique adquiere uno u otro contexto. Por eso, no creo que la red sea el único espacio posible, sólo es un espacio alternativo que cumple las mismas funciones tradicionales del museo. En mi caso particular, la red es el medio idóneo.
De otro lado, se quiera o no, siempre debe tenerse en cuenta que la reproducción es una parte constitutiva de la obra, entendida en su totalidad como la suma de varios factores. Los factores que afectan la obra en su totalidad, deben tenerse siempre en cuenta a la hora de considerar la obra.
Pensemos en la Monalisa, por ejemplo. Al producto de las manos de Leonardo, se debe sumar el valor agregado de cada una de sus reproducciones en libros, catálogos, publicidades, etc; y a su vez, hay que tener en cuenta el valor agregado de cada una de las interpretaciones que se han hecho de ella, por ejemplo Duchamp cuando le pinta bigotes… y a eso sumar el poder que representa … y así sucesivamente. Resulta entonces que cuando pensamos en La Monalisa, no sólo pensamos en el cuadro de Da Vinci, sino en todas las implicaciones que eso conlleva. No creo que las reproducciones de las obras sean obras independientes, creo que son parte de una obra, que continúa desarrollándose a través del tiempo...
J.C: Ante todo, es conveniente aclarar que las ideas también son objetos, básicamente esculturas mentales. Aunque la escultura mental trabaja con palabras, se basa en las propuestas convencionales de la escultura tradicional y en ese aspecto, necesita de un espacio idóneo de exhibición, documentación y conservación e investigación.
M.B: Cree usted que el museo es el único espacio que ejerce tales funciones?
J.C: Tal vez no sea el único, pero si puedo afirmar que todo espacio que cumpla esas funciones es en efecto un museo.
M.B.: Me interesa lo que dice sobre “El museo más grande del mundo” y como establece un límite para el más pequeño.
J.C: “El museo más grande del mundo” propone una actitud contemplativa de todos los objetos ya creados y es una invitación para que todos nos encarguemos de la conservación, documentación e investigación de ellos. De otro lado, “El museo más pequeño del mundo” es un señalamiento sobre espacios museales alternativos que cumplen funciones análogas, sin la necesidad de una arquitectura de ladrillo. Es una relación dialéctica entre ”lo mayúsculo y lo minúsculo”.
Los museos de ahora deben buscarse de las puertas del museo tradicional hacia fuera, en espacios alternos. La red (Internet) es un gran museo, no cree? Internet tiene hoy en día más visitas que cualquier espacio arquitectónico. Entendida como un lugar de observación, la red presenta similitudes al museo más pequeño del mundo.
"El museo más pequeño del mundo" sólo existe en papel. Si bien es cierto que las obras que componen al museo están igualmente en la red, no se puede decir que la red sea "El museo más pequeño del mundo". El museo cambia las obras, es verdad, pero salvo contadas excepciones, las obras no cambian al museo. Si tomamos la totalidad de las obras del Museo X y las llevamos al Museo Y, y viceversa; los museos siguen siendo los mismos aunque las obras se cambien, porque la idea de museo hace alusión a un espacio.
Lo que sí puede decirse, es que la red y el museo-catálogo, permiten problematizar alrededor de la idea de un espacio museal que no tenga dimensiones arquitectónicas, de la misma manera que plantean una reflexión sobre el espacio como principio habitable, y en ese aspecto las ideas son lugares sin espacio.
M.B: “El museo más pequeño del mundo” es un espacio vacío donde todo está por ser construido, o está habitado por ideas?
J.C: Es un espacio de ideas. En el momento en el que se construyan el museo se destruye, y cada vez que una de esas ideas se materialice, automáticamente deja de pertenecer al museo. Por eso no se trata de un proyecto, sino de un documento y un archivo.
M.B.: Pero los museos no almacenan ideas. Son conservadores en todos los sentidos, no guardan lo que no es material.
Los museos arquitectónicos deberían ser capaces de lidiar con las ideas de artistas no solamente con sus cosas materiales. Cree usted que los museos necesitan ser capaces de lidiar con las ideas de los artistas y no solamente con su producción material?
J.C: Un museo puede existir de muchas formas, siempre y cuando cumpla con las características primordiales. En realidad no creo que sea conveniente cuestionar al museo arquitectónico, puesto que no es una imposición, sólo es una sugerencia, que funciona para algunas obras, pero no para todas. El museo puede existir de muchas maneras, aparte del imaginario del cubo blanco. El museo de paredes blancas puede potenciar la obra, pero hay ideas que no tiene sentido llevar a un museo, porque se pueden malograr...
M.B: En su caso el museo más pequeño es una obra y un documento?
J.C: Sí, es una obra que se documenta a sí misma, y al mismo tiempo es archivo, como "Card file" de Robert Morris.
M.B.: En principio, me parece limitante la estructura museológica tradicional para organizar su obra.
J.C.: A mi también, por eso adopté un lugar en red. Un espacio multifuncional que documente la misma obra; de nada sirve exhibir si no se documenta. Un blog en red cuida, expone y documenta.
M.B: Y la estructura de un museo es la mejor forma de exhibir su obra?
J.C: No, el museo no es un lugar para exponer. La exposición no es lo importante. Lo importante es el conjunto: exposición, conservación, documentación e investigación (…) No creo que necesite la idea de un museo para las obras, porque las ideas sobre el museo son en sí obras.
M.B.: Considera que “El museo más pequeño del mundo” ... es una exposición o un museo?
J.C: Las dos cosas incluso más... puede ser hasta un libro, aunque no lo parezca.
M.B.: En un libro las capas de ficción son más nebulosas!! – Eso es interesante
J.C: Sí, su naturaleza cambia a pesar de su apariencia. “El museo más pequeño del mundo” es un objeto único con apariencia de libro que corresponde a un molde de un objeto, sobre el cual se hacen las reproducciones –que son los catálogos del museo. Aunque sean iguales en la forma, “El museo más pequeño del mundo” es una única obra con forma de libro, los demás son catálogos de las obras, que por acaso, tienen el mismo contenido.
El hecho de que su documentación parezca un libro sirve para enfatizar que a pesar de su apariencia es un museo; como "Fontaine" de Duchamp, que parece un orinal pero es una fuente. Y es que los objetos existen mediante su uso, por eso es que la parte visual es engañosa.
M.B.: ...Considera que es curador, artista, y editor de su museo?
J.C: Creo que un artista debe estar comprometido con todas estas funciones y estar pendiente de encontrar la mejor forma de ubicar su obra, porque finalmente es un compromiso con ella.
M.B. Hablamos de la red como un museo. Considera que los artistas de hoy necesitan adecuarse a esta forma, y aceptar que su trabajo será siempre una reproducción?
JC: No siempre una galería convencional es el medio adecuado para exponer determinado trabajo. La naturaleza de la obra está sujeta a su entorno y dependiendo de donde se ubique adquiere uno u otro contexto. Por eso, no creo que la red sea el único espacio posible, sólo es un espacio alternativo que cumple las mismas funciones tradicionales del museo. En mi caso particular, la red es el medio idóneo.
De otro lado, se quiera o no, siempre debe tenerse en cuenta que la reproducción es una parte constitutiva de la obra, entendida en su totalidad como la suma de varios factores. Los factores que afectan la obra en su totalidad, deben tenerse siempre en cuenta a la hora de considerar la obra.
Pensemos en la Monalisa, por ejemplo. Al producto de las manos de Leonardo, se debe sumar el valor agregado de cada una de sus reproducciones en libros, catálogos, publicidades, etc; y a su vez, hay que tener en cuenta el valor agregado de cada una de las interpretaciones que se han hecho de ella, por ejemplo Duchamp cuando le pinta bigotes… y a eso sumar el poder que representa … y así sucesivamente. Resulta entonces que cuando pensamos en La Monalisa, no sólo pensamos en el cuadro de Da Vinci, sino en todas las implicaciones que eso conlleva. No creo que las reproducciones de las obras sean obras independientes, creo que son parte de una obra, que continúa desarrollándose a través del tiempo...
M.B: Qué piensa sobre el discurso expositivo del museo? Su trabajo es sobretodo la construcción de un contexto para enmarcar su proyecto. Sería correcto decir que el contexto (discurso expositivo) y el trabajo son inseparables cuando hablamos de su trabajo?
J.C: Sí. La escultura mental a través de la palabra presenta el carácter indivisible entre el soporte y el contenido, entre el texto y el contexto en el que se inscriben. Es una labor de instalación, de ubicación y de construcción de lugares, un espacio de reconocimiento en el que no existen objetos mentales individuales sino una atmósfera de totalidad. Para lograr esto, ha sido necesario construir un espacio que cumpla estos objetivos, y este espacio ha sido el contexto de la red.
Creo que lo importante es entender el museo como una obra escultórica, que por ende implica los procesos aditivos y sustractivos tradicionales de la materia…
J.C: Por qué no pensar en un museo de obras que no se pueden ver?
M.B: Pero qué habría para exhibir? Descripciones o relatos? De otra forma, no se cumpliría con la condición de exposición…
J.C: La mayoría de las personas no ven sino reproducciones de las obras de arte y aún así dan por sentado que las obras existen. El acto artístico es un acto de credibilidad.
FEBRERO DE 2007
Mabe Bethonico
Artista brasilera
Museumuseu
Mabe Bethonico
Artista brasilera
Museumuseu
